Una semana fuera de casa

Llegando a Japón

Una conferencia de mi trabajo me llevó tan lejos como a Filipinas por una semana. Una semana sin mis hijas y sin mi esposo. Nunca había pasado tanto tiempo sola fuera de casa y la verdad no sabía qué esperar.

Mi conferencia me mantuvo bastante ocupada y la diferencia horaria, mientras yo dormía en mi casa estaban despiertos y viceversa hizo bastante complicada la comunicación. Sin embargo, sobrevivimos.

Pensaba en ellos pero sin culpa ni remordimientos. Aproveché cada vez que pude un masaje (tan baratos como 4 dólares!!!!) una tarde me escapé a la playa y otra de shopping por baratijas y réplicas. Varias noches salí a cenar con el grupo.

Playas maravillosas en FilipinasEn el avión, casi 20 horas de viaje, aproveché para dormir, ver House of Cards y cuanta película tenía pendiente. Afortunadamente no me tocó nadie al lado y pude disfrutar de los vuelos, believe or not.

En el avión

En casa estaba todo más o menos bajo control. Mi mamá se quedó apoyando a mi esposo, así que quedaron en buenas manos. Antes de irme dejé una lista con las cosas pendientes, cheques por pagar, inscripciones, etc.

Tampoco me di mala vida, era apenas una semana. Las cosas pendientes también podían esperar. El regreso sin embargo, fue brutal, jajaja. De nuevo gritos, llantos, peleas. Hogar dulce hogar.

Aunque fue bueno desconectar no creo que me hubiera ido sola por una semana (que es como fantaseo de tanto en tanto). De hecho creo que mi desconexión fue buena porque fue de tipo laboral y eso aunque suene raro, me relaja.

La ciudad y sus niños: Sanibel Island

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El fin de semana pasado fue el cumpleaños de mi hija mayor, 10 años de felicidad que me dieron la oportunidad de estrenarme como mamá, el mejor y más difícil de los trabajos y también el que me durará para siempre (aquí sí que no hay inestabilidad laboral). Para celebrarlo fuimos a pasar unos días […]

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